Quisiera ser inteligente. Hablar de cosas profundas. Tener argumentos.
Desgraciadamente soy demasiado olvidadizo. Me falta capacidad de entendimiento, raciocinio y convicción. Bueno, la convicción la tengo (a veces) pero se me apaga después de varios intentos de comprender sin éxito. ¿Más perseverancia? Alguna vez la tuve. Quizá tampoco fue suficiente, pero si me lo tomaba en serio. He sacado no sé cuantos libros de la biblioteca y leído no sé cuantos artículos y otros textos. ¿Y a donde he llegado? A la acumulación de retazos de conocimiento. Al saber superficial.
Pienso en lo que tengo y estoy agradecido con las circunstancias. Pero no puedo dejar de percatarme de mis carencias. De pronto me llega una punzada de conciencia de las cosas que no soy capaz de comprar, de lo que mis padres no pueden costear y de la situación en mi casa cada vez más al borde del precipicio. Para sobrellevarlo, hago como que no sucede y me salgo de mi casa para evitar ver las grietas en las paredes, el techo del baño que se está cayendo, las puertas viejas que no se han podido cambiar, los muebles en mal estado, el piso de la planta baja que cada vez se quiebra más... y así, pequeños detalles que forman un todo que se está cayendo. (Y yo no hago nada para remediarlo porque así lo niego.) Pero no hay lugar para la compasión, porque eso es sólo un reflejo del desmoronamiento de mi familia, lo que nos hemos buscado con la vida. De la frágil 'estabilidad en la enfermedad' que hemos logrado mantener: mi padre sufriendo por la ansiedad de las carencias y deudas, así como de la paranoia de ser estimado lo suficiente producto de años de descuidos, mi hermano quien vivie en un ensimismamiento crónico incapaz de lidiar con el exterior, mi madre que hace esfuerzos sobrehumanos por que no nos hundamos y tratar de crear un poco de armonía tratando de sacarnos alguna sonrisa y por lo mismo tiene que llorar callada o cuando piensa que nadie la escucha y yo, yo que me he visto sobrepasado por la realidad en mi casa que busco refugio en cualquier lugar fuera de ella, tanto físicamente como mentalmente, y huyo cobardemente cada vez que puedo. Soy un ingrato, lo sé, pero (egoístamente) lo hago por mi sobrevivencia. Aún así, no he abandonado a mi familia, pero cohabito de lejos, actuando como un viento ocasional para mi hermano y un oyente para mi madre.
Lo que soy es la suma de las partes. Pero también es la resta de lo que me falta. Y si, la limitante económica me produce una molestia, quizá no tanto por no tener, sino por enfrentarme a un borde, a mi que no me gusta ser contenido. Sin embargo, lo que más me pesa son mis límites como persona. Esa falta de capacidad de entendimiento que ya he mencionado. Yo no creo en los dones, pero si en el talento. Y sé que las cosas no se hacen sin batallar, pero sí se tiene que tener algo con que empezar (y una intención no siempre es suficiente). Todas las personas (fuera de mi familia) con las que he tenido algún acercamiento han sido excepcionales de alguna manera. Éste no es mi complejo de inferioridad hablando, sé distinguir a esas personas porque también sé distinguir a aquellos que sólo forman parte del colectivo. Para mí es mentira el concepto de que todas las personas son iguales. No es que sea segregacionista, es sólo un hecho que no todos tienen la misma capacidad. Yo sé que no tengo esa excepcionalidad de la que hablo. Mi teoría es que termino cerca de esas personas porque es lo que yo mismo busco en mí pero no he encontrado... y no sé si lo encontraré.
Me encuentro en búsqueda constante. Sé que vale la pena porque ya he encontrado (y he sido encontrado). Pero ahora se trata de mí. No sé si lo que me haga falta es abrazar mis limitaciones o seguirlas rechazando. Hacer lo mismo que hago con mi casa y huir a un lugar más cómodo de mi mente donde no requiero tener capacidad. Temo a la mediocridad (tan omnipresente). Temo a la conformidad (tan cómoda). Pero creo que temo más a no encontrarme.
Tengo más de veintitrés años sin lugar. (Por favor, acompáñame en la búsqueda. No te pido que seas mi guía ni mi fin, tan sólo que caminemos juntos.)
