¡Ay, concedédme la locura, poderes divinos! ¡La locura, para que, al fin, acabe por creer en mi mismo! ¡Enviádme delirios, convulsiones, horas de claridad y de oscuridad repentinas; espantádme con estremecimientos y ardores que no haya experimentado jamás mortal alguno; rodeádme de estrépitos y fantasmas; dejádme aullar y gemir y gatear como una bestia, siempre que de este modo consiga la fe en mí mismo!Nietzsche. Aurora
sunnudagur, júní 22, 2008
Bedeutung des Wahnsinns in der Geschichte der Möralitat
miðvikudagur, júní 18, 2008
cada día es más difícil despertar
sin embargo, cada día que pasa me encuentro con que soy mEnos
¿cómo estar conmigo si ya no queda casi nada de mi?
me dicen que la razón no está en alguien más, está en mi... sólo (solo.) que nadie sabe como encontrarla
föstudagur, júní 13, 2008
rayuela / capítulo 83
La invención del alma por el hombre se insinúa cada vez que surge el sentimiento del cuerpo como parásito, como gusano adherido al yo. Basta sentirse vivir (y no solamente vivir como aceptación, como cosa-que-está-bien-que-ocurra) para que aun lo más próximo y querido del cuerpo, por ejemplo la mano derecha, sea de pronto un objeto que participa repuganantemente de la doble condición de no ser yo y de estarme adherido.
Trago la sopa. Después, en medio de una lectura, pienso: "La sopa está en mi, la tengo en esa bolsa que no veré jamás, mi estómago." Palpo con dos dedos y siento el bulto, el revolverse de la comida ahí dentro. Y yo soy eso, un saco con comida adentro.
Entonces nace el alma: "No, yo no soy eso."
Ahora que (seamos honestos por una vez)
sí, yo soy eso. Con una escapatoria muy bonita para uso de delicados: "Yo soy también eso." O un escaloncito más: "Yo soy en eso."
Leo The Waves, esa puntilla cineraria, fábula de espumas. A treinta centímetros por debajo de mis ojos, una sopa se mueve lentamente en mi bolsa estomacal, un pelo crece en mi muslo, un quiste sebáceo surge imperceptible en mi espalda.
Al final de lo que Balzac hubiese llamado una orgía, cierto individuo nada metafísico me dijo, creyendo hacer un chiste, que defecar le causaba una impresión de irrealidad. Me acuerdo de sus palabras: "Te levantás, te das vuelta y mirás, y entonces decís: ¿Pero esto lo hice yo?"
Como el verso de Lorca: "Sin remedio, hijo mío, ¡vomita! No hay remedio." Y creo que también Swift, loco: "Pero, Celia, Celia, Celia defeca."
Sobre el dolor físico como aguijón metafísico abunda la escritura. A mí todo dolor me ataca con arma doble: hace sentir como nunca el divorcio entre mi yo y mi cuerpo (y su falsedad, su invención consoladora) y a la vez me acerca mi cuerpo, me lo pone como dolor. Lo siento más mío que el dolor o la mera cenestesia. Es realmente un lazo. Si pudiera dibujar mostraría alegóricamente el dolor ahuyentando el alma del cuerpo, pero a la vez daría la impresión de que todo es falso: meros modos de un complejo cuya unidad está en no tenerla.
sunnudagur, júní 08, 2008
þriðjudagur, júní 03, 2008
I'll just keep growing younger with you
And you'll grow younger too
now it seems too lovely to be true
but I know the best things always do
